En largas caminatas por la playa fui recogiendo
pequeños caracoles hechos piedra y algunos corales muertos.
Meditaba que al
amor le puede pasar lo mismo que a esos fósiles, lo se por experiencia, o se desprende
y aleja de lo que le da vida, o acumula capa sobre capa la fina arenilla que lo
inmoviliza. Pero si alguien lo encuentra y, como yo a esas piedras, le diera un
nuevo sentido; vería que aun en lo profundo su llama permanece encendida y es
capaz de crecer con cada latido y llenar de tanto calor el crisol que lo
atesora, hasta quebrarlo y recomenzar la vida... en esto, el corazón es
distinto a lo pétreo... eso nos está pasando, nos hemos encontrado.
Imagina ahora que mis labios besan con toda ternura tu frente, tus ojos, cada mejilla y los labios tuyos, amor...
Claudio
09/11/12
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