sábado, noviembre 01, 2008

Trascendencia

Elévame sobre el umbral de la trascendencia

haz que mi alma navegue los mares infinitos
hacia un futuro indecible donde nadie sabe, 
cuál es la noche y cuál el día,
tan cerca de ti que ni el tiempo exista
porque todo es presente.
entre el trinar de pájaros y el rojizo horizonte
para que yo te cuente de las hojas aquellas,
amarillentas, abarrotadas de frases
mientras ya no hay palabras
para decirte amor ,Carmen de las tardes grises, 
de ojos grandes y manos de espuma.

Trascendencia (o Más allá de las Cosas)

Por qué se esconden rostros y figuras
entre las luces y las sombras de las cosas.
Serán las ánimas ocultas y a la espera.
Serán los genios que aguardan
la musa que frote, las palabras mágicas del abracadabra.
Si cierro un ojo, se ven unos con el otro.
Si abro aquel y cierro este, se ve diferente.
Si volteo tal cosa, me miran tales semblantes.
Si de patas la pongo, aparecen más talantes.
¿A qué se debe semejante misterio?
¿Otras dimensiones?
Las fuerzas -¿invisibles?- de las objetos.
O mi locura aguda, febril, que lentamente me atrapa.
No se -al fin y al cabo- ¿dónde?
sino en el propio lugar de la existencia,
podrían estar ellos, los que se fueron pero permanecen,
los que anduvieron pero esperan,
los que aun no llegaron pero llegan.
¿Dónde quedarían las palabras dichas, los versos cantados?
¿Dónde las imágenes de aquellos y estos?
Y sus lágrimas, sus risas, sus amores, sus batallas...
¿Podría perderse un solo instante, una sola nota, un solo pétalo?
¿Podrían borrarse tantos ojos, tantas sonrisas, tanto espanto?
Y sus gritos, -¿Dónde están?- Tal vez en esa mueca que ahora miro;
tal vez en ese doblez compulsivo, petrificado para siempre;
en aquello que se hizo interior, lo que se enrollo dentro,
lo no dicho, lo que se vio y lo oído.
Lo que nunca pudo salir, pero nos eleva
y no tiene más que reflejo, pero es lo que somos.
Aquello que llamamos espíritu, alma o yo.
Renovado, multiplicado y extendido por los siglos
ceñido en argamasa inmóvil del pasado;
historia resumida en ese único instante
en que quedaron atrapados pero que a la vez, esperan,
aun, aquel milagro vital y trascendente.
Ese conmovedor momento en que la Creación
instaura el Universo total y, otra vez, el comienzo...
Un nuevo alumbramiento, nutrido de aquello
que ya fue vida, para alcanzar la Plenitud.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quizá soy una mujer asidua que pasa por aquí a leer un poeta de mis tiempos, pero esto que escribo se lo quiero dedicar a Carmen.

Carmen:
me hubiera gustado conocerte, porque cuentan por ahí que detrás de cada gran hombre, existe una gran mujer.
Segura estoy de que lo fuiste, pues aún en tu partida, ese gran hombre te guarda a tí más allá del sentimiento, más allá del recuerdo, déjame contarte que te guarda más allá de su amor.
Te guarda en su misma vida, te guarda en su interior.
Gracias Carmen, por sellar en este señor, la experiencia del amor.
Solo por amar, se puede llegar a escribir con esa profundidad.

Donde quiera que estés,(seguro será en el mismito cielo) gracias Carmen, a través de tu amor, he podido leer a un poeta de mis tiempos.

Con todo cariño y respeto para tí y tus hijos.

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p.d. hoy elevo una oración especial por tu eterno descanso.

2.nov.08